La introducción en España de la política educativa basada en la gestión empresarial de la escuela: el caso de Andalucía

Vía Jordi Adell he conocido este artículo de F. Javier Merchán Iglesias (Universidad de Sevilla) cuya lectura recomiendo sobre todo si eres docente andaluz. En el mismo se analiza como desde los años del gobierno de Margaret Thatcher en Gran Bretaña, se han impuesto a nivel mundial las políticas educativas basadas en la gestión empresarial de la educación. Por una parte, este artículo hace ciertas consideraciones sobre los fundamentos en los que se apoyan estas políticas, así como sobre los efectos que están teniendo en el funcionamiento del sistema educativo, por otra parte, se ocupa del modo en que dichas políticas se han ido introduciendo en España, estudiando de modo particular el caso de Andalucía, pionera en muchos aspectos en la aplicación de estas nuevas fórmulas propias de las políticas educativas conservadoras.

Una de las conclusiones del autor, con las que yo estoy en gran parte de acuerdo, es que en España y, particularmente en Andalucía desde 2001, la política educativa ha ido girando desde los postulados de la reforma pedagógica hacia los de la gestión empresarial, y ello independientemente del partido gobernante. Además no parece, en definitiva, que la reformulación del sentido de la educación –como capital humano– y de las nuevas formas de gestión de los centros –como empresas- hayan producido resultados significativamente positivos en el ámbito socio-económico y cultural ni en el del rendimiento académico de los alumnos, por lo que cabe pensar, entonces, que la insistencia de las autoridades responda a razones de otro tipo.

Os dejo algunos fragmentos del mismo que me han llamado la atención:

  • La mejora escolar necesita saber de qué forma las escuelas se han convertido en eficaces (o ineficaces) para poder copiar (o erradicar) los procesos.
  • Desde hace algunos años la política educativa en España y, particularmente en Andalucía, esta regida por estas tesis del capital humano, planteando la educación no como formación integral de las personas, sino principalmente como formación de mano de obra.
  • Los estudios PISA permiten afirmar que las diferencias entre los países no se deben a las características de sus escuelas, ni a nivel de sistema ni a nivel de centro. El único factor que tiene una influencia importante y consistente sobre las diferencias de aprendizaje entre países es la composición social de sus poblaciones.
  • La política educativa no es resultado de la información que proporcionan las pruebas de diagnóstico; más bien resulta que las pruebas de diagnóstico son un instrumento, o una coartada, de la política educativa.
  • La consecución de resultados se convierte, pues, en el objetivo intrínseco de la educación también en Andalucía.
  • Incentivar económicamente por resultados no sólo funciona mal en las escuelas, sino que daña incentivos morales que funcionan mejor.
  • Sintomáticamente, en el caso de Andalucía, tres años después de su implantación, la evaluación del Programa de calidad y mejora de los rendimientos escolares se ha limitado a un breve informe disponible, aunque escasamente visible, en la página web de la Consejería de Educación (Evaluación del Plan de calidad, 2011). Se trata en realidad de dos páginas de texto -en las que la Administración se limita a reproducir el marco legislativo- y una serie de gráficas y datos en los que se comparan los resultados de las Pruebas de diagnóstico entre 2006 y 2009. En la segunda página (y última) del texto se afirma que “el nivel competencial del alumnado andaluz ha mejorado en todos los centros docentes públicos, pero la mejora obtenida por los centros acogidos al programa ha sido significativamente mayor”. Sin embargo, un análisis detenido de los datos disponibles pone de manifiesto que tal afirmación es difícilmente sostenible pues el citado informe contiene importantes errores.
  • La concreción de la cultura empresarial en los centros educativos se ha materializado en el fortalecimiento de la posición de los directores en los centros escolares, confiriéndoles más atribuciones, más estatus y un nivel salarial más alto, potenciándose, en definitiva, un estilo de gestión basado en relaciones de autoridad en orden a la consecución de ciertas metas.
  • La creciente divergencia entre las prioridades empresariales del director escolar y las preocupaciones educativas de los profesores está conduciendo a un distanciamiento cada vez mayor entre el director y los dirigidos.
  • La delegación de poderes a los gerentes locales de las escuelas es el medio por el que el Estado central ejerce cierto grado de control sobre lo que hacen y, al mismo tiempo, se desentiende de las responsabilidades si las cosas no van bien.

Si has llegado hasta aquí, ¡gracias por leerme!

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