Inmaculada Michinina: “Déjennos tener dignidad”



Se llama Inmaculada Michinina, tiene 37 años y es aspirante a una licencia del baratillo de Cádiz. Vale la pena ver este vídeo completo, y si eres alguien con responsabilidades políticas aún más. El discurso de Inmaculada es un sollozo indignado ante la clase política que se ha dedicado a gobernar de espaldas a la ciudadanía, es un alegato contra el despotismo poco ilustrado que está devaluando la calidad de vida de tantas personas (llanas) y nos está empujando por un pozo sin fondo, y es un ejemplo de coraje y dignidad del que todos y todas deberíamos aprender.

Como dice Concha Caballero los perdedores apenas tienen oportunidad de contar su historia pero ella lo hizo con ráfagas de metralla, algunas de ellas:

  • “Os hemos dado un puesto de trabajo que no valoráis. No lo aprovecháis para trabajar para nosotros, para el pueblo”.
  • “Para ustedes somos solo un punto, el punto 19”.
  • “Déjennos tener dignidad”, “déjenme decirle a mis hijas: chocho, que puedes comer lo que hay en la nevera, que lo ha conseguido tu madre”.

Inmaculada no pide ayuda ni subsidio, sólo que le dejen ejercer derecho (humano) de ganarse el puchero con sus propias manos.

Finalmente la mayoría absoluta del pleno votó fríamente en contra del punto 19, no pensaron que más de 400.000 personas iban a ver la intervención de Inmaculada, total, pensarían que ¿a quién le importa la intervención de una simple vendedora de un baratillo?. Y la realidad es que para muchos de ellos sólo somos eso, unos simples “lo que sea”, ¿para qué se van a preocupar de nosotros?. Después, al darse cuenta de la conmoción que las palabras de Inmaculada habían producido quisieron explicarlo, pero volvieron a demostrar que no habían entendido nada, Inmaculada estaba hablando de democracia real, de cómo tenemos gran parte de la clase política a quien poco le importa los dramas de los de abajo, solo las inquietudes de los de arriba para ser más poderosos a nuestra costa.

Otra política es posible, tiene que serlo, y los que creemos en ello tenemos que ser valientes y luchar por ella, porque el problema de Inmaculada (que también es el nuestro) merece un final distinto, un final digno, humano y justo.

Un pensamiento en “Inmaculada Michinina: “Déjennos tener dignidad”

  1. Es una mujer de banderas. Que mira de frente. Y solo reevindica dignidad. Los politicos, con buenos sueldos deben trabajar para nosotros. Son nuestros trabajadores. Pero se les ha olvidado. Solo quieren seguir encaramados en el poder. Sin la mas minima diganidad. Y nosotros, la gente sencilla, no echemos nuestra indignación en el cajón del olvido. Pasemosle factura cada vez que podamos. Hagamosle ver que ellos no tienen ni pizca de dignidad. Ya quisieran ellos tener la dignidad y la valentia que tiene Inmaculada. Me siento orgulloso de ella. Me recuerda cuando yo era valiente. Los que lo fuimos, tenemos que volver a serlo. Un beso
    Vicente Casado

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